Descubrir un posible melanoma no es difÃcil, pero hay que prestarles atención, porque muchas veces se ubican estratégicamente en zonas del cuerpo donde no se suele mirar, como espalda, parte posterior del cuello o plantas del pie.
En otros casos, la persona sabe que tiene un lunar “feo”, “raro” o “sospechoso”, pero por desidia o falta de información, pronto deja de prestarle atención. Y si en vez de un lunar se trataba de un melanoma, éste irá expandiéndose, muchas veces sin siquiera generar sÃntomas como dolor, picazón o sangramiento.
Se estima que hace 20 años el 90% de los pacientes que padecÃan melanoma morÃan por esta causa. Hoy la cifra es de 10%, debido al diagnóstico temprano y la mayor conciencia de la población sobre su riesgo.
Se recomienda prestar atención a manchas o lunares que aparecen repentinamente y a aquellos que se tenÃan de siempre, pero que empiezan a cambiar o crecer, “sobre todo si están en zonas de roce como pliegues, planta del pie, palmas y área del cinturón”. Si el lunar pica, sangra o duele, también se debe consultar.
Aunque los melanomas pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, las zonas más expuestas al sol tienen mayor riesgo.
Un estudio realizado indica que en Chile los melanomas de las mujeres se localizan principalmente en las piernas.
En cambio, en los hombres éstos se ubican principalmente en el torso cuando se trata de pacientes del sistema privado, y en los pies en aquellos del sistema público.
“Los melanomas en el pie son de origen genético y se asocian a población con mayor componente asiático y negroide, mientras que la predominancia en el torso sigue el patrón caucásico y responde a la exposición solar”,
Los melanomas empiezan a aparecer en adultos jóvenes. Son más proclives a presentarlos quienes realizan actividades al sol sin protección, personas de piel clara, rubias o pelirrojas, individuos con antecedentes familiares de cáncer de piel o que han presentado un melanoma en el pasado.
Apenas se detecte un lunar sospechoso, se debe acudir al dermatólogo, que rápidamente podrá determinar si el lunar escapa a lo normal.
Se agrega que actualmente existen también tecnologÃas para objetivar lo que se observa, como el dermatoscopio y el VideoScan, que permiten hacer un zoom sobre la lesión para analizar en detalle su arquitectura y la pigmentación que ésta presenta.
“Si el lunar es sospechoso, se debe extraer inmediatamente”, . Esto se hace de manera ambulatoria y con anestesia local. El médico extrae el lunar con un borde de piel sana a su alrededor y con un espesor suficiente para llegar al tejido graso, ubicado bajo la dermis.
El tejido que se extirpó se analiza para saber si era sólo un lunar o si hay células cancerosas. “Si estas células sólo se encuentran cerca de la superficie, la posibilidad de que el melanoma se haya extirpado completamente es casi del 100%. Pero si éstas ya han invadido capas más profundas de la dermis, es señal de que pueden haber llegado a los vasos sanguÃneos o linfáticos”, .
Para saberlo se acude a una técnica radiológica llamada estudio de ganglio centinela, que indica cuál es el ganglio linfático más cercano al tumor.
“El ganglio se analiza para ver si las células tumorales lo invadieron, lo que permite sacar solamente los afectados. Esto reduce notablemente las secuelas que antes dejaba este tipo de cirugÃa, en que se extirpaba todo el paquete ganglionar”, se destaca .
Todo esto, sin embargo, puede evitarse de manera muy simple visitando al dermatólogo una vez al año o apenas aparezca una mancha sospechosa.
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