El 1 de julio fue un gran día para todas las madres de nuestro país. La Reforma Previsional incorporó un beneficio que se otorgará a todas las mujeres, hayan o no contribuido al sistema de pensiones durante su vida activa, y que cumplan con los requisitos correspondientes. Desde principios de este mes comenzó a entregarse el llamado “bono por hijo”, que consiste en un pago por cada hijo vivo o adoptado, entregado por el Estado a todas las mujeres chilenas, sin importar su condición social y sólo por el hecho de ser madres.
El bono se depositará en la cuenta de capitalización individual de la mujer siempre y cuando se jubile a los 65 años de edad desde el 1 de julio de 2009. A partir de esta fecha, el bono generará intereses anuales hasta el momento de jubilación de la mujer. Quienes aún no tengan 65 años no podrán solicitar anticipadamente el aporte, pero sus bonos irán ganando rentabilidad hasta que cumplan con el requisito de edad establecido.
Lo interesante de este bono universal es que amplía la cobertura y beneficia tanto a mujeres con escasos recursos como a aquellas que pertenecen a los segmentos medios de la sociedad, que tradicionalmente quedan fuera de las políticas públicas.