Cinco minutos bastan para que muera un niño que se cae a la piscina. Lo primero que intentará el pequeño será respirar, lo que le bloqueará instantáneamente las vÃas respiratorias y le impedirá gritar para pedir ayuda. En dos minutos el cuerpo del niño estará al fondo de la piscina y ya a los cuatro minutos el daño neurológico será irreversible.
Las estadÃsticas hablan por sà solas. Por cada niño que muere ahogado, otros seis quedan con daños neurológicos o parálisis cerebral. Un niño de un año y medio se ahoga en 10 centÃmetros de agua, ya que no se le ocurre poner las manos y levantar la cara. Y hasta los cinco años, y aunque sepan nadar, si caen de improviso con ropa se bloquean, no pueden nadar y se ahogan.