La llegada de un nuevo hijo es motivo de alegrÃa y cambios en una familia. Este acontecimiento da
paso a una serie de transformaciones y desafÃos en el grupo familiar. Todos los integrantes reciben la noticia de distinta forma y muchas veces, los más afectados son los hijos mayores, los llamados “reyes de la casa”. Los celos son inevitables en mayor o menor medida, asà que debemos aceptarlos como algo natural. Todos los niños suelen sentir que la llegada del hermano les quita su lugar en la familia. Lo que afecta realmente a los pequeños es el temor de una pérdida de atención y cariño por parte de los papás y no es una intolerancia hacia el hermano en sà mismo, como muchos suelen creer.
Es ahà cuando surgen una serie de preguntas; ¿cómo hay que decirle que tendrá un hermanito? ¿hay que hacerlo partÃcipe del embarazo? ¿cómo hay que actuar ante determinadas situaciones?
Si bien no hay receta clara, lo que sà podemos decir que el tema hay que tratarlo con la mayor naturalidad del mundo. Lo ideal es que el anuncio se haga pasado el primer perÃodo delicado, ya que para los niños es dificil entender y elaborar una pérdida. Al avanzar el embarazo, es bueno que los padres permitan que el pequeño sea parte activa en el proceso. De este modo sentirá que no se le margina ni se le aparta.
Es importante que los padres le muestren al niño que entienden su angustia, que sean comprensivos con sus cambios de conducta y en vez de retarlo si se porta mal, intenten ayudarlo; que le recuerden que lo quieren y que la llegada de un hermano es una ganancia, porque habrá otro niño en la casa con quien jugar y compartir.