Descubrir un posible melanoma no es difÃcil, pero hay que prestarles atención, porque muchas veces se ubican estratégicamente en zonas del cuerpo donde no se suele mirar, como espalda, parte posterior del cuello o plantas del pie.
En otros casos, la persona sabe que tiene un lunar “feo”, “raro” o “sospechoso”, pero por desidia o falta de información, pronto deja de prestarle atención. Y si en vez de un lunar se trataba de un melanoma, éste irá expandiéndose, muchas veces sin siquiera generar sÃntomas como dolor, picazón o sangramiento.